Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


miércoles, 23 de diciembre de 2015

Cosas sueltas por el desván (primera visita)

Lo cierto es que visito el desván muy a menudo. Por la dehesa castellana se dice "la troje", es decir... el lugar no habitable bajo el tejado y que no cuenta con "cielo raso".
El DRAE nos indica que a ese espacio se le conoce como troj (sin "la" y sin "e"), pero vamos, por las tierras que habitamos es la troje y listo.

Históricamente se utilizó (y se utiliza) para guardar grano, curar matanza y esparcir patatas, manzanas, etc. que necesitan airearse.
Otros, mi caso, lo habilitamos como trastero... Aquello crece en la proporción que los años avanzan.

Todo lo que no está en la casa de abajo, estará en la troje de arriba. 
Luego ya... habrá que buscar.

El caso es que hoy encuentro algunas obras de arte y decido compartir... no sea que desaparezcan conmigo y nadie disfrute del talento ajeno.

Esta primera, una tira de papel en plan desplegable que se guarda en una caja de madera, la fotografío por partes con el fin de ofrecer detalles.
Un obsequio de la empresa Vertical Sports S.L. que realizó a sus distribuidores de material para escalada y alpinismo (ya os he contado algunas historias sobre esto).

300 ejemplares, dibujados a mano, con tapas de fibra vegetal... obra de Mònica Serentill i Rubio.
Magnífico.

... el desplegable...

... primera parte...

... segunda parte...

... tercera parte...

... cuarta parte...

Cuando ya estaba dispuesto a bajar la escalera de la troje ¡zas! algo me llama la atención.

Un sobre que reza: Think Pink.
¡Hombre! Claro que me acuerdo de aquel logotipo con el "punto rosa". Una empresa nacida con la filosofía de Yosemite, allá por 1979, y que revolucionó la vestimenta de los escaladores de la época.

El dibujo está realizado sobre papel vegetal transparente... pero, lamentablemente, no dispongo de más datos.


También apareció por ahí una felicitación del viejo amigo Ángel Sánchez "Pizarraña", magnífico dibujante y "gredense" muy activo allá por los años 80... Cuando el Circo de Gredos parecía un hervidero de alpinistas en ciernes.
Hace muchos años que no nos vemos, "el piza" se fue al Norte... muy al Norte. Pero él sabe que se le recuerda.


Bueno... Ya es suficiente por hoy.
Veremos que encuentro en la siguiente visita al desván...


domingo, 13 de diciembre de 2015

Alpinistas, inventores y fabricantes... el talento II

Seguramente el arnés TROLL modelo Whillans pertenece a la HISTORIA (con mayúsculas) de la escalada, principalmente en Europa.
La "revolución" que los escaladores y alpinistas de los años 60 deseaban para el futuro.

Hasta 1960, tanto en Europa como en EEUU, solo se conocían dos sistemas de atarse a la cuerda: directamente con ella (cintura o pecho) o con una cinta ancha enrollada (nudo para cerrar la cinta) a la cintura y de ahí la cuerda (muy utilizado por los escaladores americanos de la época).

... 1975 (Yelmo-Pedriza). Uno con arnés de "tirantes" y otro con cinta cruzada al pecho y de ahí la cuerda...

Este último sistema americano, más moderno, sería el que dio lugar al "Swami" (arnés de cintura, sin perneras).
Primero se trabajó en acolchar la cinta... para después empezar a pensar en añadir perneras.

... Jim Bridwell "the bird", con un swami acolchado...

Por supuesto que ya empezaban a conocerse los arneses de pecho (caseros y algunos comercializados) con cinta plana o cuerda (y tirantes a los hombros) y también aquellos tipo cinturón (con tirantes sobre hombros y piernas)... pero quedaban asuntos por resolver.

... arnés con "tirantes" en piernas y hombros... 1978...

En EEUU sería Bill Forrest el encargado de empezar a combinar, y mejorar con un acolchado, este arnés de cintura, primero sin perneras y luego mejorando los diseños.

... un "swami" sin acolchar...

... un "swami" acolchado...

Bill Forrest (1939-2012) revolucionó el mercado con diseños espectaculares para la época (década de los años 60/80).


De su ingenio salió una herramienta a la que bautizó como "Mjolnir" (martillo para roca e hielo, con hoja intercambiable), las conocidas "daisy chain", dispositivos para asegurar y descender... y ¡las primeras cintas disipadoras!...


La vieja Europa también despliega ingenio y dos ingleses tienen ideas similares.
Por un lado está Brian "Tanky" Stokes, un trabajador de la industria del cuero, y por otro Tony Howard... futuro fundador, junto con Paul Seddon y Alan Waterhouse, de la mítica empresa TROLL SAFETY EQ. (1965).
Se realizan prototipos en cuero (75 mm. de ancho y 5mm de espesor) e incluso se le añaden anillos portamaterial... pero falta el elemento decisivo: las perneras.

En 1965, Howard ya finaliza un diseño con el que realiza una escalada que marcó un hito en su momento: la enorme pared del Troll en Noruega... no es casualidad el nombre que recibió la compañía: TROLL.

... Tony Howard (izq.) en uno de los vivacs al Troll...

A este arnés, ya "moderno", fabricado con materiales sintéticos e incluyendo perneras, se le dio en llamar Troll Mark 2.
Había nacido el concepto que ahora conocemos como "arnés de cintura" ("sit harness" en inglés, un "todo completo" que trabaja repartiendo cargas en cintura y piernas).

También supuso un despegue, por publicidad, para la recién creada empresa TROLL, el documental de la BBC  "Old Man of Hoy"... que durante unos días de 1967, retransmitió en directo (se estima que lo siguieron más de 15 millones de personas) la escalada de este mítico monolito escocés.
A TROLL se le encargaron arneses "belt" (cinturón), "sit harness" (arnés Mark 2, tipo actual), "chest harness" (arnés de pecho), "leg loops" (perneras para combinar), estribos, guíndolas, material duro, etc.

La compañía TROLL ya estaba en marcha y sería en 1970 cuando aparece en escena uno de los personajes más emblemáticos y conocidos del alpinismo europeo: Don Whillans (alias "el villano").

... por increíble que parezca, Whillans está en el vivac bajo la "Chandelle", durante la
apertura del pilar central del Frêney (Mont Blanc) 1961... de las zapatillas de descanso
y la cuerda ¡ni hablamos!

Whillans (1933-1985) siempre tuvo inquietudes para innovar: se hicieron famosas las "Whillans box", un diseño de tiendas de altura que se utilizó en la expedición británica al Everest (1975).


Aquí os dejo algunas fotos tomadas del catálogo que presentaba TROLL, allá por 1980... Todavía podemos ver el "climber belt" (Europa) o "swami" (EEUU) y las combinaciones, separadas, de arneses de pecho y piernas.




Regresamos a la historia.
En 1970 se anda preparando una expedición a la enorme pared Sur del Annapurna (Himalaya) y Don Whillans es el encargado de conseguir unos arneses que mejoren los que se utilizan por aquel entonces.

Decide visitar a los chicos de TROLL y así, entre unos y otros, logran diseñar lo que sería el arnés más conocido y utilizado, durante una década, por escaladores y alpinistas de todo el mundo: el modelo Troll Don Whillans.

... el auténtico "rompepartesnobles"...

Fue inicialmente diseñado para alpinismo de expedición, ascensiones, etc. pero lo cierto es que se popularizó entre los escaladores de roca... y seguramente todos tendrán ¿buenos? recuerdos de los daños colaterales ante las temidas caídas.

... con el "Whillans" de los años 80 y cintas largas, muy largas... ¡risitas las justas, eh!...

... Picu Urriellu... en la clásica Oeste Rabadá/Navarro... 1981...

Le seguirían modelos míticos: Mark 5 (seguramente el mejor arnés de la época), Supercinturón (el más ancho, combinando acolchado extra con cinta plana), etc.
TROLL reinó durante muchos años, con equipamiento robusto y de alta calidad... sin concesiones a la moda.

... "Mark 5", de los primeros años...

... "Mark" 5 de los años 90... en Torrelodones...

... "Supercinturón" (Super belt)... en el Circo de Gredos...

"Un día, frío y lluvioso, de 1981 (no recuerdo el mes) tomo un vuelo chárter directo de Madrid a Manchester.
Paul Seddon, uno de los socios en TROLL, me espera a la salida del aeropuerto y salimos a toda velocidad, por la izquierda, en su flamante Saab 900 del 80.

Es tarde, los vuelos chárter tiene horarios de mala muerte, por lo que Paul me deja en un pequeño hotel, "bed and breakfast" en el primer piso y "pub" a ras de calle. Abierto hasta que los clientes desistan... que no lo hacen y por lo tanto no me queda otra que unirme a sujetar el mostrador, donde desaparecen vasos de cerveza como por arte de magia.
Al tipo de la barra no hay forma de verle, tal es la cantidad de grifos que maneja y la velocidad con que viaja de uno a otro para soltar pintas (medio litro), todo sobre un mostrador en el que compiten vasos llenos y vacíos, de rubias y negras... me refiero al color de la cerveza.
Intento dejar el pabellón alto, pero soy muy joven todavía... y estos clientes del "pub" están curtidos.
Mañana será otro día".

Esto es lo que tengo por ahí, escrito en uno de esos cuadernos de alambre espiral (ya sabéis, los que rescato de la troj; por la dehesa castellana se dice troje).

Ya os comentaba en el capítulo anterior, sobre la creación de la empresa Amadablam y el interés en la distribución de equipamiento especializado para escalada y alpinismo. Esta visita a TROLL tenía como finalidad conseguir la distribución de la marca para España. Y así fue.

Paul me viene a buscar temprano y volvemos a montar en su potente Saab, mientras charlamos sobre escaladas comunes.
La fábrica parece un típico "cottage" (casa de campo) y nada más entrar aumenta, de golpe, el traqueteo de las máquinas de coser. Un buen número de mujeres, todas espléndidas, se afanan en montar cientos y cientos de arneses "Whillans" ¡la leche!... nunca vi tanto arnés junto.

Alan Waterhouse me explica el proceso de fabricación y Paul me pasea entre las mujeres que, sonríen mientras, lanzan piezas acabadas a un cajón de madera... enorme.

Bueno, el trato ya lo tenemos zanjado, regresamos al "pub" para comer algo... es mediodía, pero aquí son así.
Luego, pasamos la tarde escalando algo por el "Peak District" y ¡zas! aparece Don Whillans.
Hacemos juntos un par de vías cortas, muy cortas, y Don insiste en tomar unas pintas en un lugar que él conoce. Lo conoce bien.

De nuevo intento dejar el pabellón alto, pero no puedo... es imposible.
A ver si un día encuentro el cuaderno de alambre espiral donde, seguro, escribí algo... porque ni me acuerdo ahora de lo que escribí, ni me acordaría entonces de lo que aconteció... de no haberlo escrito.

Regresé a Madrid tan contento, con el contrato bajo el brazo y el placer de conocer.

En otro capítulo ya hablaremos de otros viajes de negocio... otras gentes que innovaron y con las que también compartí momentos.
Por ejemplo, con Paul Simkiss... director de CLOG, que luego se convertiría en la actual DMM.

Aquí le tenemos durante una visita a España, para negocios de distribución con CALMA (José Carlos Arenal y Luis del Mazo) y AMADABLAM.
¿La vía? "Guirles-Campos" al Yelmo (Pedriza)...

... Jose Carlos Arenal (de espaldas), Carlos Gallego (izq.), Paul Simkiss (dcha.) y Luis del Mazo (fotógrafo)...

                                                                                                                                    continuará.....

jueves, 3 de septiembre de 2015

Ahora vas y lo cascas...

Esto ya no es lo que era.
¡No me digáis que no habéis oído la famosa frase!... Pero, lo mismo, hasta es verdad.

Llevo todo el día liado con máquinas y herramientas, motosierras... sí, en breve tenemos encima la temporada de corta, desbrozadora... imprescindible para "marcar" espacios, afilados... hachas, tajamatas, cadenas y navajas camperas, cortacésped... ¡Verás tú como crece la hierba en breve!.
En fin, tareas de la dehesa castellana que no perdonan.

Me tomo un descanso y, sin lavarme las manos de grasas y tierras, tecleo un teclado que ya necesita limpieza y ¡zas! veo en el facebook éste, que alguien ha conseguido su sueño de subir al Cervino (Alpes) por la arista Hörnli... la ruta clásica desde Suiza.
¡Joder!.

A ver, quiero decir que me alegro ¡Faltaría más!. Pero veo los precios que han pagado en el refugio.

Me alcanza la noche buscando información por aquí y por allá. Pues nada, ofrezco su ración de pienso a los perros y la yegua, siempre a la espera; y aquí os dejo una tabla comparativa de los precios que se manejan por Europa.

REFUGIO                TARIFA BASE      TARIFA FEDERADOS    TARIFA FEDERADOS (M.P.)

Hörnli (Alpes.Suiza)             137.60€                      137.60€                                     137.60€ 
Goûter (Alpes.Francia)         75.00€                       55.00€                                      93.00€
Renclusa (Pirineos.España)     16.70€                        10.10€                                      29.60€
Goriz (Pirineos.España)         16.70€                        10.10€                                      29.40€
Urriellu (P.Europa.España)     14.00€                         8.00€                                      28.00€
Elola (Gredos.España)           10.00€                        8.00€                                       23.50€ 

Unas fotos de los refugios, con su enlace correspondiente:

Refugio Hörnli


Refugio Goûter


 Refugio Renclusa                              



Refugio Goriz


Refugio Urriellu


Refugio Elola


Lo que se traen entre manos los vecinos "alpinos" sí que es un negocio: teleféricos, trenes cremallera, carreteras, caminos señalizados, refugios, hoteles de altura, construcciones acristaladas en lugares altos, chiringuitos a pie de glaciar, aparcamientos, estaciones de esquí, compañías de guías, avionetas y helicópteros para vuelos panorámicos... en fin... de todo.
Y nosotros, los españolitos, aquí... pensando que todo lo bueno está "allí", mientras nos quejamos de "aquí".

No sé si me explico.

jueves, 9 de julio de 2015

Pucaranra... la montaña roja de la Cordillera Blanca I

"... lanzo las cuerdas al fondo de la grieta, con un gesto de perezosa dulzura... suplicando, en silencio, que todo salga bien.
Me recibe el frío aliento de la negrura; pocos metros más abajo ya se pierde el nylon y penetraré en un reino que no logro ver.
Me coloco en el borde, como un reo pisaría la trampilla que cederá, y -al mismo ritmo que la fiebre me obliga a un lento parpadeo- cruzo la última mirada con Javier que, sentado en la nieve, afianza con su peso la única estaca de aluminio de la que colgaremos; no sé... veo cansancio en sus ojos y -si pudiera verme- miedo en los míos.
Solo unos pocos metros y ya estoy helado... solo unos segundos son suficientes para robarme el calor; oscuridad rota por los rayos de sol que luchan por entrar; arriba... cada metro más lejano... un agujero de esperanza que se hace más y más pequeño, mientras desciendo hacia un espacio desconocido.
Caen cristales de nieve cuando las cuerdas cortan el borde, como el acero caliente la mantequilla; me gusta y alzo la cara para  recibir aquello que cae de la luz.
La tarea será encontrar una posibilidad para alcanzar la otra orilla de esta grieta -en un glaciar colgado, cercano a los 6.000m., del Pucaranra- y habrá que bajar para volver a subir. No vemos alternativa distinta.
Va para tres días por aquí.
Tengo más miedo que vergüenza... y esto tampoco será suficiente; estoy en las tripas del glaciar, un lugar que no me pertenece.
La luz de la linterna frontal pierde fuerza, apenas ilumina mis botas que se recortan contra un pozo sin fondo.
Como si me hallara en una burbuja -de luz tenue- las cuerdas se pierden, arriba y abajo, en la oscuridad. 
Solo unos segundos antes de perder contacto con la pared, un estratificado horizontal que sobresale del muro helado -hielos prensados que indican milenios, sucios y repletos de aire apresado en burbujas-, roza con el descensor en "ocho" y se forma el temido nudo de alondra. Empiezo a girar como peonza y la mochila me vence la espalda.
Se pierde el final de la cuerda con un "alegre" balanceo que indica cabo libre y cercano; la grieta se traga sonidos ajenos, los míos suenan secos y huecos... como si fuesen de otro. 
Todo se pierde -todo- contra un abismo negro que parece respirar. 
No sé como será el infierno pero, en este al que desciendo, no me abrasarán otras llamas que no sean las que me encienden las sienes..."

(Cordillera Blanca, vertiente Oeste del Pucaranra, julio 1980)


... vertiente Oeste del Pucaranra (izquierda imagen)...

La quebrada Cojup se estrella -nace, según se mire- en un circo glaciar, flanqueado por montañas blancas que alimentan lagunas; láminas de aguas frías que se empeñan en desbordarse periódicamente.
Una tarea de la naturaleza que se afana en mover tierras y rocas, unas veces de forma violenta... otras lentamente, sin prisa, con el único fin de llevar todo el material arrancado en la cabecera, desgastando un suelo algo pobre, hasta encontrar la siguiente horizontal.
Luego ya se verá si hay más transporte a realizar.

Un circo glaciar amurallado por los nevados Ranrapalca, Palcaraju y Pucaranra... un trío de "seismiles", como tres torres, que vigilan la quebrada.

En 1941, un desprendimiento de seracs (grandes bloques de hielo procedentes de glaciares suspendidos) sobre la laguna Palcacocha, originó una ola que abrió una brecha en la morrena frontal de la laguna.
Toda esa masa aumentó su potencia cuando se llevó por delante otra laguna más pequeña -conocida como Jircacocha- situada más abajo y hoy desaparecida.

Huaraz, la ciudad que por aquel entonces contaba con algo más de 15.000 habitantes y situada al final de la quebrada, recibió... a pesar de la distancia (algo más de 15 km.), un aluvión de agua, barro y todo lo que la potencia desatada se llevó por delante.
En poco más de quince minutos... entre cinco y siete mil personas quedaron sepultadas.


Hemos abandonado Huaraz en una "Datsun pick up" -un vehículo legendario que parece dominar carreteras, pistas y caminos inexistentes-. Parece mentira lo que puede transportar.

Pasado el mediodía, el conductor nos descarga frente a un muro de piedra con cancela de hierro ¡una puerta en el campo!.



Ahora buscaremos algún muchacho que disponga de caballerías -también aceptaremos caballería "menor", a veces más válida según el terreno a cubrir-.

Nos espera un mes de julio caluroso y algo inestable, pero no importa, lo que hemos llamado "Operación Andes 80" está en marcha.




Recorreremos los Andes de la Cordillera Blanca, buscando lugares imposibles. También ciudades abandonadas. Y nos recibirá la selva peruana que linda con Brasil, ya os adelanté algo en un artículo anterior... todo llegará.
Serán tres meses que se llevarán algunos kilos del cuerpo y dejarán en el cerebro recuerdos de vida plena.

Pero, de momento, nuestro principal objetivo es el Pucaranra... la montaña roja de la Cordillera Blanca.


Contratamos los servicios de Agripino Alvarado, un huaracino que será nuestro guardián y vigilante, cocinero y pinche, arriero y porteador, consejero y amigo... buen amigo.
Nos acompañará durante  los casi dos meses de "cordillear" -un palabro que nos inventamos y define grandes recorridos por la cordillera-, siempre pendiente para echar una mano donde sea necesario... también nos contará una parte de su vida, ayudando a la familia cuando apenas levantaba un metro del suelo, y "encuentros" con seres que habitan las quebradas lejanas.



Agripino tendrá tiempo de relatarnos -a la mágica luz de las hogueras que encendimos, más allá de los 5.000 metros- cuando acompañó a René Desmaison en algunas de sus expediciones en los Andes, entre los años 76/79... años en los que el alpinista francés realizó magníficas campañas, inaugurando una ruta en la cara Sur del Huandoy.


De momento, recorremos el margen derecho -según ascenso- de la quebrada, y se hace necesario abandonar el trazado en algunos tramos más allá del itinerario original del camino, todo para evitar terreno de escombrera ocasionado por los derrumbes que aún persisten en las zonas más estrechas de la quebrada.

Nos asombra la fuerza que tuvo que desplegarse por aquí, cuando el desborde de la laguna Palcacocha; hay sectores que fueron curvas en la garganta y ahora parecen enderezados por un buldócer gigantesco.
Laderas cortadas, inestables y repletas de bolos incrustados, a punto de caer.

Nosotros, acompañados por los potentes burros de carga que hemos conseguido, continuamos ascendiendo hasta que por fin avistamos, por un hueco que se abre en la quebrada, nuestro Pucaranra.



Y luego, llegamos al solitario pedregal que se nos presenta a la vista.
Estamos contemplando el mayor tajo que jamás vimos en una morrena frontal... y allí... allí levantaremos un par de tiendas desechadas por viejas, mientras tratamos de adivinar qué pasaría si la Tierra decide que sobramos...


Os lo contaré tan pronto pueda pensar con más claridad de la que me permiten los calores de la dehesa castellana.

De momento vamos a descargar...




continuará....

domingo, 5 de julio de 2015

NOTICIAS: Everest... ha llegado el futuro

"If you´re going to use oxygen, use it. Make it make a difference"
(Adrian Ballinger)

"Si vas a usar oxígeno, úsalo. Ahí esta la diferencia".

Estas palabras cambiarán, definitivamente, el concepto de escalar "ochomiles".
Seguramente -no es seguro, pero es muy posible- los "alpinistas" que desean alcanzar las montañas más altas de la Tierra, se aferrarán a esta máxima que se convertirá en verdad... la verdad.

Revistas (especializadas o no), redes sociales, medios de comunicación escritos en papel reciclado o no, televisiones y programas de aventureros (también de "asuntos del corazón"), radio... y cualquier otro medio informativo, se harán cargo de comentar "hazañas" de gentes que un día soñaron ser alpinistas.

Campamentos base convertidos en ciudades, campos de altura en cementerios y basureros (según qué culturas ambas cosas son lo mismo; sin acritud), escaleras, cuerdas fijas (quizá máquinas que admitan pago del peaje con tarjeta), sherpas con botellas de oxígeno y tubos dosificadores para dos o tres clientes, tiendas de altura en alquiler por horas, comida y bebida a precio de hotel "cinco estrellas", fotógrafos profesionales que dejarán constancia del evento (tipo boda, religiosa o no); todo será posible... todo... todo por ver la Tierra a tus pies.

Ha llegado el futuro... pero que a nadie se le ocurra preguntar: "¿Estilo alpino?"...

El artículo que sugiero leáis detenidamente -muy detenidamente, aunque está en inglés- no tiene desperdicio; os dejo un pequeño resumen:

Habla de que los "clientes alpinistas" no pierdan mucho tiempo en la montaña, por aquello de la aclimatación-... así no se alejarán demasiados días del trabajo y la familia (¡joder!), por lo que propone -su empresa ya lo oferta- salir de casa aclimatado- la ciencia ya ofrece la posibilidad-. Ocho semanas antes de tomar el avión que nos trasladará al lugar donde se desarrollará la "expedición", se envíará al domicilio del "cliente alpinista" una "hypoxic tent" (bautizada como tienda de altura; vamos... un artefacto que nos situará -en el salón de casa- en las condiciones atmosféricas que encontraremos a los 5.500 metros de altitud).

El "cliente alpinista" empezará a utilizar oxígeno desde los 7.000 metros (día y noche... constantemente)... y los sherpas le moverán las nueve botellas que se calcula necesitará.

Todo ello será posible por un precio individual -en el caso del Everest- de 79.000 (setenta y nueve mil) dólares USA.
Actualmente la tarifa "normal" ronda los 49.000 (cuarenta y nueve mil) dólares USA.
Parecerá una exageración, pero la compañía comercial que oferta el "futuro" ya tiene seis clientes para la próxima primavera.

Ha llegado el futuro... Yo, no quiero hablar más sobre esto, simplemente os muestro una orgía de imágenes actuales. Cada uno es libre de elegir como llegar a una cumbre.





























Enlace al artículo.